Una había un hombre que no tenía nada con que
alimentar a su familia. Tenía un viejo rifle y tres balas, así que
decidió salir a cazar algo (tenía todo lo que necesitaba) para la
cena.
Al ir andando, vio un conejo y le disparó, pero
le falló. Entonces vio una ardilla y también le disparó, pero
también le falló. Un poco más adelante, vio un pavo salvaje en un
árbol pero sólo tenía una bala. El oyó una voz que le dijo: "Ora
primero, apunta alto y mantente enfocado".
Sin embargo, al mismo tiempo, vio un venado que
era mejor caza. Bajó el rifle y apuntó al venado. Pero entonces
vio una serpiente cascabel entre sus piernas, a punto de morderlo
por lo que, naturalmente, bajó aun más el rifle para dispararle a
la serpiente. A pesar de todo, la voz le dijo de nuevo: "Te dije
que apuntases alto y que te mantuvieses enfocado". Así que el
hombre decidió seguir la guía de la voz. Oró, apuntó el rifle alto
y le disparó al pavo salvaje en el árbol.
La bala rebotó del pavo y mató al venado. La
culata del rifle se soltó y golpeó a la serpiente en la cabeza,
matándola. Y cuando el rifle se había disparado, lo tumbó, cayendo
él en un estanque de agua. Cuando se levantó, tenía los bolsillos
llenos de peces, a la vez que un venado y pavo muertos para comer.
La serpiente, (Satanás), estaba muerta
simplemente porque el hombre había escuchado a Dios: ora primero,
apunta alto y mantente enfocado.
Oremos primero antes de hacer cosa alguna,
apuntemos y disparemos alto en lo que respecta a nuestras metas y,
lo más importante, ¡mantengámonos enfocados en Dios!
¡Dios les bendiga!
Amén