"Me explico: El mensaje de la cruz es una locura para los
que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para
nosotros, este mensaje es el poder de Dios." 1 Corintios 1:18
Una niñita se encontraba al costado de una
multitud, mientras su papá testificaba acerca de cómo Jesucristo
había influenciado en él.
Explicaba cómo el Señor lo había salvado y
rescatado de su anterior estilo de vida como alcohólico.
Entre los presentes había un desvergonzado que
no podía soportar más oír esas tonterías religiosas. Entonces
comenzó a gritar: ¿Por qué no se calla y se sienta anciano? Usted
esta soñando.
Pronto este escéptico sintió un tirón en la
manga de su saco. Miro hacia abajo y vio una pequeña niña. Ella lo
miró directo a los ojos y le dijo:
-Señor ese es mi papá. ¿Usted dice que mi papá
es un soñador?
Déjeme contarle acerca de él. Mi papá era un
borracho y cuando regresaba a casa de noche le pegaba a mi madre.
Ella lloraba durante toda la noche... y señor, no teníamos buena
ropa porque mi papá gastaba todo el dinero en bebida. Yo ni
siquiera tenía zapatos para ir al colegio. Pero mire estos zapatos
y mire este vestido. Ahora mi papa tiene buen trabajo. Luego
señalando al otro lado del camino, dijo: -¿Ve usted a esa señora
sonriendo? Esa es mi mamá. Ella no llora más por las noches. Ahora
canta.
Luego vino el golpe de gracia. La niña dijo:
-Jesús ha cambiado a mí papá. Jesús ha cambiado nuestro hogar.
Mire, señor, si mi papá está soñando, por favor ¡no lo despierte!
¡Dios les bendiga!
Amén