"Ustedes deben orar así:
"'Padre nuestro que estás en el cielo, santificado
sea tu nombre," Mateo 6:9
TU:
Padre Nuestro que estas en los cielos...
DIOS: Si. Aquí
estoy...
TU:
Por favor... no me interrumpa, ¡estoy orando!
DIOS:
¡Pero tu me llamaste!..
TU:
¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy orando.... Padre Nuestro que estas
en
los cielos...
DIOS:
¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.
TU:
¿Cómo?
DIOS:
¡Me llamaste! Tú dijiste: Padre nuestro que estás
en los cielos. Estoy aquí. ¿En que te puedo ayudar?
TU:
Pero no quise decir eso. Estoy orando. Rezo el Padrenuestro todos
los días, me siento bien orando así. Es como cumplir con un deber.
Y no me siento bien hasta cumplirlo.
DIOS: Pero ¿cómo
puedes decir Padre Nuestro sin pensar que todos son tus Hermanos?
¿Cómo puedes decir que estás en los cielos, si no sabes que el
cielo es paz, que el cielo es amor a todos?...
TU:
Es que realmente no había pensado en eso.
DIOS: Pero...
prosigue tu oración.
TU:
Santificado sea tu nombre...
DIOS: ¡Espera ahí!
¿Qué quieres decir con eso?
TU:
Quiero decir... quiero decir, y... lo que significa. ¿Cómo lo voy
a saber? Es parte de la oración. ¡Solo eso!
DIOS: Santificado
significa digno de respeto, santo, sagrado.
TU:
Ahora entendí. Pero nunca había pensado en el sentido de la
palabra SANTIFICADO. Venga a nosotros tu reino, hágase tu
voluntad, así en la tierra como en el cielo..."
DIOS:
¿Estás hablando en serio?
TU:
¡Claro! ¿Por qué no?
DIOS: ¿Y que haces
tú para que eso suceda?
TU:
¿Cómo qué hago? ¡Nada! Es que es parte de la oración, hablando de
eso... sería bueno que el Señor tuviera un control de todo lo que
acontece en el cielo y en la tierra también.
DIOS: ¿Tengo
control sobre ti?
TU:
Bueno... yo… ¡voy a la Iglesia!
DIOS: ¡No fue eso
lo que te pregunté! ¿Qué tal el modo en que tratas a tus hermanos,
la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la
televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco
tiempo que me dedicas a Mi?
TU:
Por favor, ¡para de criticar!
DIOS: Disculpa.
Pensé que estabas pidiendo que se haga mi voluntad. Si eso fuera a
acontecer, ¿qué hacer con aquellos que oran y aceptan mi voluntad,
el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la comunidad...?
TU:
Es cierto, tienes razón. Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo
por todo. Si mandas lluvia, pido sol, si mandas sol me quejo del
calor, si mandas frío, continuo reclamando, pido salud, pero no
cuido de ella, dejo de alimentarme o como mucho.
DIOS: Excelente
que reconozcas todo eso. Vamos a trabajar juntos tú y yo. Vamos a
tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva
actitud.
TU:
Oye Señor, preciso terminar ahora, esta oración esta demorando
mucho más de lo acostumbrado. Continúo..."el pan nuestro de cada
día dánoslo hoy"...
DIOS: ¡Para ahí!
¿Me estás pidiendo pan material? No solo de pan vive el hombre
sino también de Mi Palabra. Cuando Me pidas el pan, acuérdate de
aquellos que no lo tienen. Puedes pedirme lo que quieras, deja que
me vea como un Padre amoroso. Estoy interesado en la última parte
de tu oración, continúa...
TU:
"Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden..."
DIOS: ¿y tu
hermano despreciado?
TU:
Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que
decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.
DIOS: Pero.. ¿y tu
oración? ¿qué quieres decir con tu oración? Tú me llamaste y estoy
aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas
honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro de
ti. ¿Entiendes?
TU:
Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.
DIOS: ¡No! Te vas
a sentir peor. La venganza no es buena como parece. Piensa en la
tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo
cambiar todo para ti. Basta que tú lo quieras.
TU:
¿Puedes? ¿Pero cómo?
DIOS: Perdona a tu
hermano, y Yo te perdonaré a ti y te aliviaré.
TU:
Pero Señor, no puedo perdonarlo.
DIOS: ¡Entonces no
me pidas perdón tampoco!
TU:
¡Estás acertado! Pero solo quería vengarme, quiero la paz Señor.
Está bien, está bien: perdono a todos, pero ¡ayúdame Señor!.
Muéstrame el camino a seguir.
DIOS: Esto que
pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tú... ¿Cómo te
estas sintiendo?
TU:
¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es
muy bueno hablar con Dios.
DIOS: Ahora
terminemos la oración... prosigue...
TU:
"no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal..."
DIOS: Excelente,
voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde
puedas ser tentado.
TU:
y ahora… ¿qué quieres decir con eso?
DIOS: Deja de
andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas
sucias, secretos. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva
al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.
TU:
¡No te entiendo!
DIOS: ¡Claro que
entiendes! Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino
equivocado y luego corres a pedirme socorro.
TU:
Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.
DIOS: Claro que te
perdono! Siempre perdono a quien esta dispuesto a perdonar
también. Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra
conversación, medita cada palabra que dices. Termina tu oración.
TU:
¿Terminar? Ah, sí, "¡AMEN!"
DIOS: y ¿qué
quiere decir... "Amén"?
TU:
No lo sé. Es el final de la oración.
DIOS: Debes decir
AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi
voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir
ASÍ SEA , estoy de acuerdo con todo lo que oré.
TU:
Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también
por hacérmela entender.
DIOS: Yo amo a
todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del
error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. Te bendigo y
permanece en mi paz.
TU:
¡Gracias Señor! Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo.
¡Dios les bendiga!
Amén