He aprendido por sobre todas las cosas que Dios
existe, que El tiene todo bajo control y que siempre está más
cerca de lo que nosotros pensamos, tan solo hay que estirar la
mano para poder tocarle.
Que Todos los males del hombre provienen de la
falta de Dios. El no ve las apariencias sino ve nuestros corazones
e intenciones. Eso es lo que cuenta
Que la vida es bella a pesar de sus sin sabores
y altibajos, que solo tenemos una vida y es nuestra
responsabilidad vivirla al máximo.
La vida es un banquete y solo los tontos se
mueren de hambre. Vale la pena vivir. Intentémoslo
Que cada día que la vida nos da, es una
oportunidad única de amar, de vivir, de luchar, de amar, de creer
en lo imposible, de soñar y de ser uno mismo.
La felicidad consiste no en lo que tenemos sino
en lo que amamos. Nunca es tarde para ser feliz.
Que el amor puede llevarnos al éxtasis pero
también puede llevarnos a las profundidades del dolor y la
tristeza, pero vivir la vida sin amor, no es vivir. Solo el que
ama de verdad puede perdonar, solo el que ama puede entregar su
vida para que otros vivan. El amor nos persigue y esta presente en
el cuidado de una madre, en el abrazo del amigo, en la mirada de
nuestros seres amados y en cada instante que vivimos.
Que un amigo, es otra forma que Dios tiene para
expresarnos su amor, los verdaderos amigos son regalos del cielo y
que nunca hay que descuidarlos, hay que amarles y demostrarles que
los amas.
Que hay cosas que solo las entendemos con el
paso del tiempo, el tiempo es la mejor cura para los males del
corazón, el tiempo es implacable, por eso debemos aprovechar cada
minuto como si fuera el último. Que debemos decidir olvidar y
perdonar para ser felices y que esa decisión puede costar mucho
tiempo y esfuerzo.
Que la muerte, llega sin avisar y que todos
tarde o temprano tenemos una cita con ella, ella está allí, para
recordarnos que estamos vivos y que aunque siempre sea dolorosa y
muchas veces incomprendida, puede enseñarnos a amar nuestros
semejantes mientras están vivos. Llevémosle flores mientras puedan
olerlas.
Que son los pequeños detalles los que hacen la
diferencia, que deberíamos esforzarnos por ser hombres y mujeres
llenos de detalles bonitos hacia los que nos rodean. Que los
detalles, por más mínimos que parezcan, pueden destruir grandes
esfuerzos. Sin tan solo comprendiéramos el valor tan grande de una
mirada, de una palabra, de un instante, que diferente seria el
mundo.
Que hay personas buenas y malas, debemos hacer
lo posible por aprender lo bueno de las buenas y evitar imitar lo
malo de las malas, pero también debemos hacer lo imposible por ser
nosotros mismos: únicos, especiales, auténticos e irrepetibles.
Que la actitud es siempre más importante que lo
que te ocurra, la actitud lo es todo, no importa lo adverso de las
circunstancias. Nunca pierdas la fe ni en Dios ni en ti mismo, ya
que las grandes pruebas nos preparan para los grandes triunfos.
Que debemos valorar a nuestros ancianos,
respetar a nuestros niños y motivar a los jóvenes a creer en un
mañana prometedor, a soñar con lo imposible y a ser capaces de
hacer sus sueños realidad sin necesidad de atropellar a los demás.
Que lo que duele no es la mentira sino el
engaño, que no duele lo que te dicen sino como te lo dicen, que no
duele el golpe sino quien te lo da, que las apariencias engañan y
que siempre tratamos de mostrarnos exactamente como queremos que
los demás nos vean y no como somos realmente.
Que aunque parezca increíble hay decisiones muy
pequeñas por las cuales podemos arrepentirnos el resto de nuestra
vida. Por lo tanto hay que pensar y meditar bien nuestras
decisiones antes de tomarlas.
Que Dios nos ha dado el poder de elegir entre
la tristeza y la alegría, la salud y la enfermedad, la bendición y
la maldición, entre el amor y el sufrimiento y somos nosotros los
que decidimos finalmente que hacer con nuestro destino, somos
responsables por lo que sentimos, tenemos y hacemos.
Y finalmente que nunca es demasiado tarde para
reconocer nuestros errores, aprender y volver a empezar de nuevo.
CON CRISTO SIEMPRE HAY OPORTUNIDAD DE VOLVER A
EMPEZAR.
¡Dios les bendiga!
Amén