No
raciones el cariño, no seas avaro con el afecto.
El
amor es un tesoro que crece cuando se ofrece.
Una
feliz paradoja:
más
amor tienes cuanto más amor brindas;
siempre recibes más de lo que das.
Es
lógico que se ahorre agua cuando escasea,
pero
es absurdo que amemos a cuentagotas
cuando la capacidad es ilimitada.
Una
misión te reclama y espera lo mejor de ti:
Calmar la sed de ternura y comprensión
de
tantos desconocidos que pueden ser tus amigos.
Anímate a compartir y no seas de aquellos
que
se mueren sin estrenar tantos talentos recibidos.
Sé
generoso en el perdón, dadivoso en el afecto,
desinteresado en el servicio.
No
es pecado despilfarrar el amor,
lo
malo es racionarlo.