-Bien-
dijo uno de los relojes al recién llegado-. De modo que te has
iniciado en este trabajo. Lo siento por ti. Ahora estás dando tu
tictac con mucho entusiasmo, pero ya te cansarás cuando hayas
marcado treinta y tres millones de tic tacs.
-¡Treinta
y tres millones de tic tacs!- dijo asustado el relojito- ¡Yo jamás
podré hacer eso!
E
inmediatamente se detuvo desesperado.
-No seas
necio- le dijo el otro reloj en ese momento-. ¿Por qué prestas
oídos a tales palabras? La cosa no es así. Lo único que tienes que
hacer, es dar un tictac en este momento. Eso es fácil, ¿verdad? En
seguida das otro, lo que es tan fácil como el anterior, y así
sucesivamente.
-¡Ah! Eso
es todo -gritó el relojito-, se hace fácilmente, así que ¡aquí voy!
Y comenzó
con nuevo entusiasmo a hacer un tictac a la vez sin pensar en los
meses, ni en los millones.
Al final
de un año, había hecho 33,000,000 de vibraciones sin darse cuenta
de ello.
¡Ojalá
los cristianos quisieran vivir solamente el momento que les
corresponde y no el año completo!
En el
Padre Nuestro se pide por el día. "Basta al día su afán", dice el
Señor. Y la promesa que no se ha agotado en cuatro mil años dice:
"Como tus días será tu fortaleza."
¿Por qué
te afanas hoy por el mañana? Tu corazón hoy llenas de pesar.
Conoce tus pruebas, Tus cargas Él lleva; Si Dios tiene cuidado de
las aves, De ti sin duda ha de cuidar.
¡Dios les
bendiga!
Amén