El
MARTILLO ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que
tenía que renunciar. ¿La causa? hacía demasiado ruido Y, además se
pasaba todo al tiempo golpeando.
EI
martillo aceptó su culpa, pero a su vez pidió la expulsión de LA
LIJA. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía
fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición
de que fuera expulsado EL METRO, que siempre se la pasaba midiendo
a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. El
metro, ante el ataque pidió a su vez la expulsión de EL TORNILLO,
dijo que había que darles muchas vueltas para que sirviera para
algo.
En eso
entró EL CARPINTERO - se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó al martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente,
la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la
carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la
deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra EL SERRUCHO y
dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero
el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos
hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y
concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos"
La
asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo
unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar
asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se
sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad.
Ocurre lo
mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en
una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás la
situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con
sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando
florecen los mejores logros humanos.
La Biblia,
refiriéndose a la Iglesia como un cuerpo, expresa lo siguiente: "Además,
el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie:
porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por
eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde
estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas
ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo,
como Él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde
estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el
cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te
necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de
vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más
débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos
parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que
en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque
los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero
Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros
todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un
miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un
miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros,
pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en
particular." (1 Corintios 12:14-27)
¡Es tan
fácil encontrar defectos! Cualquier tonto puede hacerlo, pero, con
la ayuda de Dios, podemos encontrar cualidades en otros, de tal
manera que nos capacite a inspirar todos los éxitos humanos.
¿Te
esforzarás en ser como el "carpintero"? Yo trataré.
¡Dios les
bendiga!