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"Dice el
necio en su corazón: No hay Dios ..." Salmos 14:1
Un
hombre fue a una barbería a cortarse el pelo y recortarse
la barba. Como es costumbre en estos casos, entabló una
amena conversación con la persona que le atendía.
Hablaban de muchas cosas y tocaron varios temas. De pronto
tocaron el tema de Dios. El barbero dijo:
Fíjese
caballero, que yo no creo que Dios exista, como usted
dice...
-
¿Pero?, ¿por qué dice usted eso? - preguntó el cliente.
- Pues
es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta
de que Dios no existe, o dígame, acaso si Dios existiera,
habrían tantos enfermos, habría niños abandonados, si Dios
existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la
humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que
permita todas estas cosas.
El
cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso
responder para evitar una discusión. El barbero terminó su
trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba
la barbería, observó en la calle a un hombre con la barba
y el cabello largo. Al parecer, hacía mucho tiempo que no
se lo cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró de nuevo a la
barbería y le dijo al barbero:
-
¿Sabe una cosa? los barberos no existen . . .
-
¿Cómo que no existen? - pregunto el barbero - Si aquí
estoy yo, y soy barbero.
- ¡No!
- dijo el cliente - No existen porque si existieran no
habría personas con el pelo y la barba tan larga como la
de ese hombre que va por la calle.
- Ah,
los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas
no vienen hacia mí.
-
¡Exacto! - dijo el cliente - ese es el punto, Dios sí
existe, lo que pasa es que las personas no van hacia Él y
no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria...
¡Dios
les bendiga!
Amén
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