-
"...y he
aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo. Amén" Mateo 28:20
-
Un Pastor estaba dando un recorrido por
su Iglesia al medio día, al pasar por el Altar decidió
quedarse cerca para ver quien había venido a orar. En ese
momento se abrió la puerta, el Pastor frunció el entrecejo
al ver a un hombre acercándose por el pasillo; el hombre
estaba sin afeitarse desde hacia varios días, vestía una
camisa rasgada, tenía el abrigo gastado cuyos bordes se
habían comenzado a deshilachar. El hombre se arrodilló,
inclino la cabeza, luego se levantó y se fue. Durante los
siguientes días el mismo hombre, siempre al medio día estaba
en la Iglesia cargando una maleta.... se arrodillaba
brevemente y luego volvía a salir. El Pastor, un poco
temeroso, empezó a sospechar que se tratase de un ladrón,
por lo que un día se puso en la puerta de la Iglesia y
cuando el hombre se disponía a salir le pregunto: "¿Qué
haces aquí?". El hombre dijo que trabajaba cerca y tenía
media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento
para orar, solo me arrodillo y digo: "Señor, solo vine
nuevamente para contarte cuan feliz me haces cuando me
libras de mis pecados.... no se muy bien orar, pero pienso
en Ti todos los días..... así que Jesús, este es Jaime
reportándose". El Pastor sintiéndose mal, le dijo a Jaime
que estaba bien y que era bienvenido a la Iglesia cuando el
quisiera. El Pastor se arrodilló ante el altar, sintió
derretirse su corazón con el gran calor de amor y encontró a
Jesús. Mientras lágrimas corrían por sus mejillas, en su
corazón repetía la plegaria de Jaime: "SOLO VINE PARA
DECIRTE SEÑOR, CUAN FELIZ FUI DESDE QUE TE ENCONTRÉ A TRAVÉS
DE MIS SEMEJANTES Y ME LIBERASTE DE MIS PECADOS..... NO SE
MUY BIEN COMO ORAR, PERO PIENSO EN TI TODOS LOS DÍAS.... ASÍ
QUE JESÚS, SOY YO REPORTÁNDOME". Cierto día el Pastor notó
que el viejo Jaime no había venido. Los días siguieron
pasando sin que Jaime volviese para orar. Continuaba
ausente, por lo que el Pastor comenzó a preocuparse, hasta
que un día fue a la fábrica a preguntar por él, allí le
dijeron que él estaba enfermo, que pese a que los médicos
estaban muy preocupados por su estado, todavía creían que
tenía un chance de sobrevivir. La semana que Jaime estuvo en
el hospital trajo muchos cambios, el sonreía todo el tiempo
y su alegría era contagiosa. La enfermera Jefe no podía
entender por que Jaime estaba tan feliz, ya que nunca había
recibido ni flores, ni tarjetas, ni visitas. El Pastor se
acercó al lecho de Jaime con la enfermera y ésta le dijo:
mientras Jaime escuchaba: "Ningún amigo ha venido a
visitarlo, el no tiene a donde recurrir". Sorprendido, el
viejo Jaime dijo con una sonrisa: La enfermera esta
equivocada... pero ella no puede saber que TODOS LOS DÍAS,
desde que llegué aquí, a MEDIODÍA, un querido amigo mío
viene, se sienta aquí en la cama, me agarra las manos, se
inclina sobre mi y me dice: "SOLO VINE PARA DECIRTE, JIM,
CUAN FELIZ FUI DESDE QUE ENCONTRÉ TU AMISTAD Y TE LIBRE DE
TUS PECADOS. SIEMPRE ME GUSTO OÍR TUS ORACIONES, PIENSO EN
TI CADA DÍA Y TE BENDIGO ABUNDANTEMENTE... ASÍ QUE JIM, ESTE
ES JESÚS REPORTÁNDOSE".
¡Dios les Bendiga!
Amén
|
|

|
|
|