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"Cuando
se cumplió el tiempo que ÉL había de ser recibido arriba, afirmó su
rostro para ir a Jerusalén" (Lucas 9:51)
La
última semana de nuestro Señor Jesucristo antes de su tremendo
sacrificio en la cruz del calvario es también llamada Semana de la
Pasión o Semana Santa.
En ella,
nuestro Señor vivió intensamente sus últimos días como ser humano,
soportó los más horribles sufrimientos y experimentó la muerte más
dolorosa que ningún hombre ha sufrido jamás.
Sin
embargo, para nosotros los creyentes en ÉL, aquella última semana
del Señor representa la vida eterna. Lo que para ÉL fue la más
grande ignominia, para nosotros es el más grande gozo; lo que para
ÉL fue la más horrible muerte, para nosotros es la más dulce vida.
Fue su pasión y muerte lo que a nosotros nos permite conocer la vida,
la transformación del ser entero, vivir y gozar la inmensa
misericordia de Dios, el perdón y limpieza total de todos nuestros
pecados y poseer la más bendita Esperanza de que un día estaremos y
reinaremos con ÉL por los siglos de los siglos.
¿Qué
fue lo que pasó en la vida de nuestro Señor Jesucristo en aquella
última semana?
Domingo.
1. La
entrada triunfal en Jerusalén.
Este
suceso se narra en los cuatro evangelios: Mateo 21:1-11; Marcos
11:1-11; Lucas 19:29-44 y Juan 12:12-19. El Señor lo hizo para
cumplir la profecía de Zacarías 9:9; pero además para dejar bien
claro que ÉL es el Rey, el Hijo de David y el Salvador que viene en
el Nombre del Señor. En su gracia quiso dar a la ciudad santa de
Jerusalén una última oportunidad de reconocerle como el Rey Mesías.
Jesús
sale de Jerusalén y se va a Betania.
Lunes.
2. La
maldición de la higuera estéril.
Lo cual
se narra en Mateo 21:18-20 y en Marcos 11:12-14, 20-21.
Saliendo de Betania va camino a Jerusalén por el camino que pasa por
el Monte de los Olivos y se encuentra con una higuera, se acerca a
ella en busca de fruto, pero no lo halla y entonces la maldice
diciendo: "nunca jamas nazca de ti fruto". Este hecho representa la
reprobación que el Señor hizo de su pueblo Israel, representado por
aquella higuera, el cual nunca dio fruto espiritual aceptable
delante de Dios.
3.
Purificación del templo.
Se
narra en Mateo 21:12-13; Marcos 11:15-17; Lucas 19:45-46.
Aunque
la descripción de Mateo parece situar esta limpieza el domingo
después de su entrada triunfal, lo cierto es que fue el lunes por la
mañana siguiendo la narración de Marcos; pero no se descarta que el
Señor lo hiciera en las dos ocasiones.
Jesús
echó fuera a los que vendían y compraban en el templo y volcó las
mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. Las
enormes ganancias de los puestos de mercado dentro del templo que se
encontraban a lo largo del Pórtico de Salomón, enriquecían a la
familia del sumo sacerdote en turno.
Jesús
hizo esta purificación para cumplir también con otra profecía que se
encuentra en Malaquías 3:1. Véanse también Isaías 56:7 y Jeremías
7:11.
4.
Sanidades en el templo. (Mateo 21:14)
Aunque
las autoridades judías estaban en su contra y ÉL sabía el complot
que habían armado para matarlo, y aún sabiendo que de un momento a
otro lo apresarían, siguió demostrando su gracia infinita sanando a
los enfermos.
Cuando
llegó la noche, Jesús salió de la ciudad. Seguramente a Betania
nuevamente, muy posiblemente al hogar de Lázaro, Marta y María, sus
amigos.
Martes.
5. La
autoridad de Jesús.
(Mateo
21:23-27; Marcos 11:27-33; Lucas 20:1-8)
Marcos
sitúa en martes el cuestionamiento de la autoridad de Jesús por
parte de los gobernantes. ¿Quién eres? ¿Quién te dio autoridad para
hacerte cargo de la ciudad y del templo? Ellos estaban haciendo todo
esfuerzo por hacerle caer en una trampa, pero el Señor, en su
infinita sabiduría siempre tuvo para cada cuestionamiento una
réplica que los desconcertaba.
6. La
parábola de los dos hijos. (Mateo 21:28-32)
Enseguida nuestro Señor comenzó a enseñar a los dirigentes judíos
por medio de varias parábolas. La de los dos hijos va dirigida
directamente a ellos que profesaban ser los maestros del pueblo de
Dios. Mientras que ellos decían sí con sus labios, con los hechos
decían otra cosa.
7. La
parábola de los labradores malvados.
(Mateo
21:33-46; Marcos 12:1-12; Lucas 20:9-18)
Aunque
también va dirigida a los principales sacerdotes, ancianos, escribas
y fariseos como autoridades espirituales de Israel, el Señor también
dirigió esta enseñanza a toda la nación y en ella les acusa de no
dar al dueño de la viña los frutos de la misma y matar a sus
enviados y aún a su mismo hijo.
8. La
parábola de la fiesta de bodas. (Mateo 22:1-14)
Esta es
otra ilustración de la misma enseñanza. Israel y sus dirigentes
rechazaron la oportunidad que Dios les daba, ahora esa misma
oportunidad será dada a otras naciones y pueblos. Todos son
convidados a esta gran fiesta, pero necesitan traer su vestido de
boda, el cual representa la fe en Jesucristo.
9. La
cuestión del tributo.
(Mateo
22:15-22; Marcos 12:13-17; Lucas 20:20-26)
Los
gobernantes responden al Señor con otros cuestionamientos
seguramente prefabricados. Le envían discípulos de los fariseos y de
los herodianos para preguntarle acerca del tributo a Cesar.
Ellos
buscaban que Jesús dijera una palabra que sirviera para acusarlo de
deslealtad al gobierno romano. Los herodianos eran partidarios de la
familia de Herodes y por lo mismo, allegados a las cuestiones
políticas.
Con su
respuesta, el Señor vuelve a dejarlos perplejos.
10. La
pregunta sobre la resurrección.
(Mateo
22:23-33; Marcos 12:18-27; Lucas 20:27-40)
Ahora
arremeten contra el Señor los saduceos. Ellos no creían en la
resurrección. Habían ideado una buena pregunta de tal modo que
pensaron que de esta el Maestro no saldría bien librado, pues
entrañaba una poligamia en el cielo. Sin embargo, el Señor les
demostró que ellos erraban ignorando las Escrituras y el poder de
Dios. Resuelve la situación diciendo que en el cielo no hay
matrimonio y cita las Escrituras para demostrarles que sí hay
resurrección.
11. El
gran mandamiento.
(Mateo
22:34-40; Marcos 12:28-34)
Enseguida, son los fariseos los que se juntan a una y también por
tentarle, uno de ellos le pregunta: ¿Cuál es el gran mandamiento en
la ley? El Señor contesta que toda la ley y los profetas se resume
en amar a Dios y al prójimo. Amando se cumplen todos los
mandamientos.
12. ¿De
quién es hijo el Cristo?
(Mateo
22:41-46; Marcos 12:35-37; Lucas 20:41-44)
Ahora
es el Señor el que hace una cuestión a sus enemigos: ¿Cómo puede un
hombre llamar Señor a su propio hijo? Quizá, hoy a nosotros nos
parezca sencilla la respuesta, pero en aquel momento hizo callar a
sus interlocutores. Jesús era un Maestro en la dialéctica, más que
suficiente para la sofistería de aquellos.
13.
Jesús acusa a escribas y fariseos.
(Mateo
23:1-39; Marcos 12:38-40; Lucas 11:37-54; 20:45-47)
Esta es
una de las porciones más duras de las Escrituras pues contiene las
acusaciones más severas que jamás salieron de sus labios. Los
fariseos eran la secta más numerosa, poderosa e influyente en el
tiempo de Jesús. Eran legalistas estrictos y sustentaban la
observancia rígida de la letra y las normas de la ley y también las
tradiciones. Los escribas eran los copistas de las Escrituras y por
ello tenían un conocimiento minucioso de la ley. Llegaron a ser
autoridades reconocidas pues se les llamaba "doctores" o "sabios de
la ley". Sin embargo, no eran más que simuladores de la verdadera
religión. El Señor les habla muy fuerte aquí.
14.
Unos griegos buscan a Jesús. (Juan 12:20-36)
No se
dice cuando fue este acontecimiento, pero la mayoría lo sitúa el
martes todavía en el templo. Personas de tierras lejanas le traían
su homenaje en contraste con los gobernantes judíos que ya ultimaban
los detalles para deshacerse de ÉL.
15.
Enseñanza sobre la incredulidad de los judíos.
(Juan
12:37-50). ¿Por qué los judíos y especialmente los gobernantes no
creyeron en Jesús a pesar de la aplastante evidencia de su mesiazgo,
poder y milagros? Es uno de los problemas más difíciles de las
Escrituras. Juan sólo se concreta a decir: "Para que la Escritura se
cumpliese".
16. La
ofrenda de la viuda. (Marcos 12:41-44; Lucas 21:1-4)
Este
hecho fue su último acto en el templo en un día muy atareado de
controversias. Aquí rinde un cálido tributo a una pobre mujer que
había dado todo cuanto tenía. Después sale del templo para no volver
a él nunca más.
17.
Señales antes del fin.
(Mateo
24:1-51; Marcos 13:1-37; Lucas 21:7-36)
En este
gran discurso, Jesús habla de la caída de Jerusalén, de su segunda
venida y del fin del mundo.
18. La
parábola de las diez vírgenes. (Mateo 25:1-13)
Esta
parábola significa una sola cosa: Que debemos mantener nuestros
pensamientos fijos en el Señor y estar preparados cuando ÉL venga.
Las prudentes tomaron precauciones por si el esposo se demoraba.
19. La
parábola de los talentos. (Mateo 25:14-30)
Esta
parábola significa que estamos siendo preparados para un servicio
superior dentro de un orden futuro y que nuestro lugar y rango allá
depende de nuestra fiel mayordomía aquí.
20.
Enseñanzas sobre el juicio final. (Mateo 25:31-46)
Este es
uno de los pasajes más magníficos de toda la Biblia. Es un cuadro
completo de cómo la bondad hacia la gente común afectará nuestro
destino en la vida eterna.
Miércoles.
Aunque
no es con certeza se han fijado en este día los siguientes
acontecimientos:
21. El
complot para prender a Jesús.
(Mateo
26:1-5, 14-16; Marcos 14:1-2, 10-11; Lucas 22:1-6)
El
Sanedrín había resuelto matar a Jesús, pero la popularidad de éste
se los impedía. La oportunidad ansiada vino cuando Judas se
comprometió a entregarlo por medio de una traición.
22. El
ungimiento en Betania.
(Mateo
26:6-13; Marcos 14:3-9)
Parece
ser que Judas fue quien se enojó por el "desperdicio" de un perfume
tan caro, al reprenderlo el Señor, aquel reafirma su decisión de
traicionarlo y va con los principales sacerdotes quienes le dan
treinta piezas de plata que era el precio por un esclavo.
Jueves.
23. La
cena de la pascua.
(Mateo
26:17-35; Marcos 14:12-31; Lucas 22:7-34; Juan 13:1-38)
Varios
sucesos acontecen durante esta cena: Hay disputa entre los
discípulos sobre la cuestión de quien sería el mayor; Jesús responde
con un acto de humildad lavando los pies de ellos; El traidor es
señalado y Jesús instituye la Cena del Señor; Les da el nuevo
mandamiento y su precioso sermón del consuelo que encontramos en
Juan capítulos 14, 15 y 16; Además hace la oración de intercesión
por sus discípulos (Juan capítulo 17).
24. La
agonía en Getsemaní.
(Mateo
26:36-46; Marcos 14:32-42; Lucas 22:39-46)
El
incidente más conmovedor de toda la conmovedora historia de los
padecimientos de Jesús es en el huerto de Getsemaní.
25.
Arresto de Jesús.
Mateo
26:47-56; Marcos 14:43-50; Lucas 22:47-53; Juan 18:1-11
Era
cerca de la medianoche. Judas aprovechó para entregarlo cuando la
gente dormía, fue juzgado durante esa noche y antes de que la gente
estuviera despierta ya lo habían crucificado.
26. El
juicio de Jesús ante el Sanedrín.
Mateo
26:57-68; Marcos 14:53-65; Lucas 22:54-71; Juan 18:12-24.
Un
juicio por demás injusto, pues muchos de los mandamientos expresados
en la Ley de Moisés fueron violados por ellos.
Viernes.
27. La
negación de Pedro.
Mateo
26:69-75; Marcos 14:66-72; Lucas 22:55-62; Juan 18:15-27.
Muy
probablemente esto sucedió en el patio de la casa del Sumo Sacerdote
en las primeras horas del viernes. Este es uno de los pasajes más
tristes y desgarradores. No sabemos el cúmulo de emociones que había
en el corazón de Pedro, pero lo cierto es que negó a su Señor y
Maestro. Cuando Jesús lo vio, esa mirada hizo pedazos su alma.
28. El
juicio de Jesús ante Pilato.
(Mateo
27:1-14; Marcos 15:1-5; Lucas 23:1-5; Juan 18:28-38)
Otro
juicio injusto pues se acusaba a Jesús de delitos que no había
cometido. Pilato fue cobarde porque aún cuando lo declaró inocente
tres veces, aún así, por miedo a los judíos, firmó la sentencia de
muerte.
29.
Jesús es azotado.
(Mateo
27:15-31; Marcos 15:6-20; Lucas 23:13-25; Juan 19:1-16)
El
azotamiento casi siempre era antes de la ejecución de la pena de
muerte. Se usaban látigos de varias correas con pedazos de plomo o
metal afilado en las puntas. La víctima era desnudada hasta la
cintura y atada a un poste. Era azotada sobre la espalda con el
látigo hasta lacerar la carne. A veces causaba la muerte.
30.
Barrabás es liberado.
Al
mismo tiempo que Pilato sentenciaba a Jesús, soltaba a Barrabás.
Cristo murió en lugar de Barrabás, un sedicioso, ladrón y homicida.
Todos nosotros debemos ponernos en el lugar de Barrabás como
culpables pecadores, pero Cristo tomó nuestro lugar en la cruz.
31.
Jesús es crucificado.
Mateo
27:32-56; Marcos 15:21-41; Lucas 23:26-49; Juan 19:17-30.
Cerca
de las nueve de la mañana de aquel viernes nuestro Señor fue
levantado en la cruz. Sólo soportó seis horas colgado y luego murió.
Dijo tres de sus últimas palabras entre las nueve y las doce del día.
Las últimas cuatro fueran cerca de las tres de la tarde, hora en que
murió.
Durante
su crucifixión sucede una densa oscuridad desde las doce hasta las
tres; el velo del templo se rasgó en dos; hubo un terremoto y las
tumbas de muchos se abrieron.
32.
Jesús es sepultado.
Mateo
27:57-66; Marcos 15:42-47; Lucas 23:50-56; Juan 19:38-42.
En un
huerto, en un sepulcro nuevo propiedad de José de Arimatea, Jesús
fue puesto en esa sepultura. Tanto José como Nicodemo, el que fue a
verle de noche, envuelven el cuerpo del Señor en sábanas nuevas y lo
ungen con mirra y áloes.
Domingo.
33.
Jesús resucita.
Llega
el día glorioso de la resurrección. Nuestro Señor se yergue vencedor
de la tumba, de la muerte, del diablo y del mismo infierno. Toda la
obra de redención está consumada en su resurrección. ¡Jesucristo
vive! ¡Y vive para siempre! ¡A ÉL sea por siempre toda la gloria y
el poder, la honra y la alabanza! ¡Así sea! ¡Amén!
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